La teoría X: dirección basada en la autoridad
La teoría X implica una dirección basada en el ejercicio de la autoridad formal. Este estilo de dirección se justifica en los siguientes supuestos:
- El hombre es por naturaleza perezoso y muestra una aversión hacia el trabajo.
- Elude las responsabilidades y busca ante todo su seguridad.
- Tiene como única motivación el dinero.
Frente a este comportamiento, la dirección no tiene más remedio que actuar de acuerdo con estas pautas: señalar a cada uno lo que debe hacer y cómo hacerlo, marcar los tiempos de realización del trabajo, dictar unas normas que haya que seguir y someter a las personas a una constante presión, con lo que —al sentirse controladas— harán el esfuerzo necesario para no ser sancionadas.
La teoría Y: dirección basada en el autocontrol
La teoría Y, como alternativa a la teoría X, se basa en la siguiente hipótesis: es necesario crear en la organización unas condiciones tales que las personas puedan alcanzar con éxito sus objetivos y los de la organización, lo que supone que, además del control ejercido por la dirección, aparece el autocontrol.
Esta hipótesis tiene como fundamento la siguiente concepción del ser humano: el hombre es perfectible y capaz de autocontrolarse cuando trata de alcanzar unos objetivos de los que se siente responsable. Su motivación no es sólo monetaria, sino que en parte viene asociada a la satisfacción que le produce el trabajo bien hecho.
Además, en las personas están presentes la imaginación, el ingenio y la creatividad para resolver problemas. Sobre la base de esta concepción, los directores deben, por tanto:
- Dar confianza, información y formación.
- Dar participación.
- Utilizar el grupo como instrumento para la toma de decisiones.
- Negociar los objetivos.
Un continuo entre dos extremos
Para McGregor (1960), los dos estilos de liderazgo-dirección —autoritario (teoría X) y participativo (teoría Y)— constituyen los extremos de un continuo para los estilos de liderazgo.
¿Qué crees que el mundo es X o Y?