
Aprovechando que estoy en mi Gijón, estoy empezando a aprender a hacer bodyboard con unos amigos. Hoy estuve en el agua al menos 2 horas y aprendí algo que a mí, por lo menos, me pasó en la vida real.
El efecto resaca
El efecto resaca: cuando surfeas una ola, después te toca el insufrible remonte para poder coger otra. El tema es que, cuando no sabes, intentas remontar las olas por sitios con resaca o donde están rompiendo constantemente, y lo único que haces es remar, remar y no avanzas nada.
Si te paras y buscas el sitio ideal, sin resaca ni oleaje rompiendo, resulta que con poco esfuerzo ya llegas a un lugar ideal para coger olas.
Al principio, cuando empecé con esto de las empresas, curraba y curraba (no paraba de remar), y cada vez más fuerte: si había mar, yo trabajaba más horas. Así, aunque no avanzas, tienes la sensación de estar haciendo algo.
Hace falta descansar, pensar y buscar bien el lugar por donde hay que ir, porque, si no, no paras de remar, realmente estás en la resaca y no te deja pensar.
El consejo del empresario de Panamá
Cuando viví en Canadá, conocí a un señor de unos 50 años. Era dueño de las empresas que limpiaban las calles en Panamá; tenía la mayor parte de las concesiones del país. El hombre me contó una historia y me dio un consejo que nunca olvidaré.
Primero montó una empresa a los 20 años, pero, cuando tenía 40, le quebró. A los 40 montó otra y ahora, que tenía 50, tenía 1000 veces lo que había conseguido en su primera empresa. ¿Por qué?
Este hombre me dijo:
En mi primera empresa, trabajaba y trabajaba, no cogía vacaciones, no estudiaba, no delegaba, lo controlaba todo, todo tenía que hacerse bien bajo mi criterio, yo sólo se que no podía trabajar más horas.
Entonces se calló y dijo:
Trabajaba tanto que no tenía tiempo a ganar dinero.
Por qué hoy celebro las vacaciones
En nuestras empresas, prácticamente el 90% de las personas están de vacaciones todo agosto; sólo hay una serie de turnos para hacer guardias. Así, la actividad de la empresa baja toda en la misma época y todo el mundo desconecta, deja de remar, carga pilas y empieza a pensar por dónde remontar la mar en septiembre.
Los primeros 6-7 años de empresa casi no cogía vacaciones; es más, hasta me parecía mal que la gente las cogiese: había que currar y currar. Hoy día soy feliz cuando todo el mundo está de vacaciones, porque al final vamos a remar con menos esfuerzo y llegar más lejos.