El mercado y el estado

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Interesante artículo en liberalismo.org, con un atractivo titular:

Los fallos del mercado y la falta de arrogancia

Sobre el artículo me hago las siguientes preguntas.

a) ¿Puede el Estado conocer cuáles son las necesidades de los individuos?

El Estado puede intuir las necesidades de los individuos, pero nunca saberlas de una forma científica, real y eficaz. Los individuos somos tan volubles como variables: nuestras necesidades, inquietudes y reflexiones cambian a una velocidad abismal. Cuando el Estado cree saber lo que queremos, ya estamos en una fase totalmente nueva y desconocida.

La comunicación social aumenta esta sensación de velocidad y cambio constante en el que los individuos estamos sumergidos. Los avances tecnológicos de hoy día, que incrementan nuestra capacidad de comunicarnos entre nosotros, desencadenan nueva información y nuevas necesidades.

Quizá una pregunta para responder a la anterior sería:

¿Conocemos los individuos nuestras propias necesidades?

Si nos resulta difícil saber lo que queremos, ¿cómo podemos pensar que el Estado conoce remotamente lo que necesitamos? Es imposible.

b) ¿Los bienes y servicios no provistos por el mercado son consecuencia de la falta de voluntad de los consumidores?

Es decir, ¿se debe a la ausencia de voluntad por parte de los consumidores para que éstos sean ofertados?

Es obvio que, si los consumidores quieren algo, en el 99 % de los casos el mercado lo ofrecerá a corto o medio plazo. El poder del consumidor es alto: consigue que se le oferte todo lo que quiera. Si un grupo de consumidores necesita algo, siempre aparece un buen oferente para ese nicho.

Estamos en la época del marketing, donde cientos de miles de expertos se encargan de averiguar lo que necesita el consumidor: lo que desea, lo que sueña e incluso lo que necesita pero todavía no sabe. En definitiva, es improbable que los consumidores demanden algo y no exista oferta para cubrir esa demanda.

¿Qué hay en el 1 % restante?

Pues, desde mi punto de vista, dos cosas:

  • Bienes y servicios que aún no podemos ofrecer por el desarrollo actual de nuestra tecnología. A la gente le gustaría no envejecer, volar, vivir en Marte, comunicarse por telepatía… Por tanto, no existe oferta para una serie de servicios que todavía no se pueden ofertar por falta de tecnología. Pero no me cabe la menor duda de que se está trabajando en muchos de estos campos y de que, con el tiempo, serán ofertados al mercado.
  • Necesidades que los individuos no sabemos que tenemos y que los responsables de marketing no han sabido localizar… No se me ocurre ninguna, porque, si no, la estaría desarrollando… jejeje.