El número de funcionalidades no está relacionado con el éxito.
Cuando creamos nuestra primera empresa de software, lo único que me obsesionaba era desarrollar: programar, programar y programar. Si alguien me preguntaba por la empresa, le decía que teníamos 20 módulos —gestión, franquicias, granito, canteras, neumáticos…—; nuestro eslogan era “Soluciones informáticas globales”: si tienes un problema, te lo resolvemos.
Cuantos más módulos, más ventas
Mi creencia en aquella época se basaba en que lo importante era crear software y cubrir cualquier petición. Si alguien nos preguntaba por software, le hacíamos uno: ¿cómo vamos a perder una sola oportunidad? Si el catálogo de soluciones era mayor, venderíamos más.
En principio, esta idea tiene una parte de verdad: crecimos rápido y tuvimos pronto muchos clientes. El problema es la rentabilidad que teníamos por cliente. Con el tiempo te das cuenta de que la rentabilidad por cliente es baja porque los costes son altos.
La diversidad es carísima de mantener
No somos conscientes de lo caro que es mantener la diversidad, porque es difícil de valorar y cuantificar. En nuestra primera época apenas ganábamos dinero y siempre teníamos que trabajar horas y horas para dar servicio a todo lo que teníamos.
Un programador centrado en un solo vertical es mucho más eficiente que si tiene que mantener, evolucionar y entender 10 módulos. Esto mismo es aplicable a todos los departamentos de la empresa: consultoría, venta, soporte…
Poca funcionalidad es más rentable
¿Qué es más barato de mantener, Twitter o Facebook? La respuesta es simple: Twitter. Cuanta menos funcionalidad, más fácil y más barato es un software. Es algo que olvidamos: los costes de las cosas.
Una de las decisiones estratégicas más difíciles e importantes que tomé en mi vida fue la de focalizar en unos pocos proyectos de software y cerrar o vender el resto. En su época se cerraron proyectos que eran rentables y facturaban unas buenas cantidades de dinero. Hoy puedo decir que es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.
Focalizar en pocos proyectos y módulos es la decisión más rentable que se puede tomar en el desarrollo de software.