Es la pregunta que me hicieron ayer por la tarde en una entrevista para fomentar el espíritu emprendedor de las nuevas generaciones de universitarios. La respuesta que me salió del corazón fue: LOCURA CONSCIENTE.
El punto de locura
No puedes pretender crear un proyecto con todos los flecos atados, con todas las incógnitas resueltas, teniendo todas las respuestas. La parálisis por análisis es uno de los principales problemas del emprendedor analítico. Hay que dejarse llevar por lo que sientes, creer en lo que haces y sobre todo sentir un punto de ilusión y pasión en el estómago. Ese punto de locura es necesario para empezar un proyecto, para crear algo que no existe nada más que en tu cabeza, para llevar las ideas a la realidad.
La parte consciente
Tienes que tener una dirección, saber en qué vector te mueves. Analiza bien datos e información que apoyen tus hipótesis. Antes de partir debes apuntar hacia un destino: estoy en Gijón y quiero ir a New York. Con el tiempo serás consciente de que nunca llegarás a New York pero te acercarás, y esto le dará una dirección y una orientación a tu proyecto. Tendrás unas guías de trabajo por las que moverte.
El día a día, cada decisión, conformarán tu viaje y tu destino, pero la parte consciente, de dirección, es básica para que la locura acabe en buen puerto.