
Las variables de control son los indicadores —cuantitativos o cualitativos— que sirven para medir el grado de cumplimiento de los objetivos asignados a cada centro de responsabilidad de una empresa. Son el eje sobre el que gira todo el control de gestión: permiten comparar lo previsto con lo real y detectar desviaciones.
La semana pasada escribí sobre las fases de la implantación del control de gestión y se nombraron las denominadas variables de control.
El papel de estas variables es determinar una serie de indicadores de carácter cuantitativo o cualitativo, que sirven de medida de los objetivos asociados a cada centro de responsabilidad. A menudo estos indicadores miden precisamente los inputs y outputs de cada proceso. Además, estas variables determinan la tipología de los centros de responsabilidad.
Para qué sirven las variables de control
Las variables de control deben permitir evaluar los distintos centros de responsabilidad. Por medio de las variables se pretende conciliar el ámbito de responsabilidad del centro con los objetivos que se le asignan.
Lo primero que hay que hacer es establecer las variables de control de cada centro de responsabilidad con un valor previsto a la variable o variables objeto de control por parte de los centros.
Se deben realizar mediciones para ir viendo la evolución en el comportamiento de las variables de control.
Análisis de desviaciones y medidas correctoras
La última fase en la implantación y seguimiento de un sistema de control es la preparación de un análisis de las desviaciones y propuestas, realizadas por el responsable del área de control de gestión, de medidas que permitan subsanar las divergencias detectadas entre los valores objetivos y los valores reales de las variables de control de los distintos centros de actividad. El análisis de cada partida se debe acompañar de recomendaciones concretas encaminadas a mejorar la variable de control del centro de costes.
Cabe destacar que las medidas correctoras se centran habitualmente en el ajuste de los planes de actividad de los centros y en la mejora de la determinación de los objetivos asociados a las variables de control.
Por tanto, y como hemos explicado, las variables de control son el eje fundamental sobre el que gira todo el control de gestión. Si definimos, seguimos y corregimos correctamente la evolución de las variables de control, seguramente estaremos consiguiendo realizar un buen Control de Gestión en la empresa.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una variable de control?
Es un indicador, cuantitativo o cualitativo, que mide si un centro de responsabilidad está cumpliendo los objetivos que tiene asignados. Por ejemplo, el coste por unidad en un centro de costes o el plazo de entrega en un centro de servicio.
¿Para qué sirven las variables de control?
Sirven para evaluar cada centro de responsabilidad, comparar los valores previstos con los reales, detectar desviaciones y proponer medidas correctoras que mejoren la gestión.
¿Qué relación tienen con el control de gestión?
Son su eje central: sin variables de control bien definidas no se puede medir ni corregir el desempeño de los distintos centros, que es la esencia del control de gestión.