Análisis estratégico
Consiste en analizar y estudiar la estrategia que vamos a seguir. Se hace mediante un diagnóstico y evaluación de la posición competitiva. Es la fase inicial del proceso, en la que tendremos que realizar análisis y recabar información tanto externa como interna de la empresa. Es el punto de partida de la dirección estratégica.
Planificación estratégica
Es la parte de visualización o futurización. Una vez realizado el análisis y la evaluación, debemos planificar el ¿cuándo?, el ¿cómo? y el ¿dónde?. Sabemos lo que queremos hacer, pero debemos ser capaces de visualizarlo en el tiempo y de planificarlo. Se trata de marcar hitos y objetivos concretos.
Implantación y control estratégico
Consiste en llevar a la realidad todo lo que hemos puesto en papel previamente. Además, debemos llevar un control para revisar las desviaciones y poder medir en todo momento dónde nos encontramos. Aquí la realidad choca con la teoría y es donde aparecen las excepciones y el día a día, cuando realmente surgen los problemas reales.
Para mí, la parte fundamental y más importante del proceso estratégico es la implantación y el control. La parte teórica está bien y debemos hacerla con cuidado, pero cuando las ideas se llevan a la práctica se muestran las verdaderas artes de la estrategia. Debemos ser lo suficientemente flexibles para identificar las variantes estratégicas y llevarlas a cabo con rapidez: saber dónde estamos, hacia dónde vamos y cuál es la siguiente decisión que debemos tomar.
El papel lo soporta todo, la realidad no, y aquí nos encontramos con la parte más importante de la dirección estratégica.
Imagen: Giovanni Punto vía Wikipedia.