Hardware es aquello que acaba estropeándose y software es aquello que acaba funcionando.
Hace 20 años me apasionaban los sistemas; mis primeros trabajos fueron como responsable de sistemas. Era la época en la que el hardware era lo importante y el software lo accesorio. En aquella época ya podías adivinar cómo el hardware se acabaría estandarizando, masificando y se vendería en el Alcampo. El hardware se ha convertido en electrónica de consumo: ya no hay diferencia entre un DVD, una TV, un PC o una tablet; todo lo acabamos comprando en grandes superficies o por web.
El Cloud, la última vuelta de tuerca
El Cloud es la última vuelta de tuerca al negocio del hardware. Los ingenieros de sistemas ya no tienen que saber qué hardware hay detrás de un sistema operativo; ahora tienen que especializarse en máquinas virtuales en la nube, y eso es software, no hardware.
Cuando contratas servicios en el Cloud ya no sabes qué máquina hay detrás del ordenador que acabas de arrancar: conoces la memoria, las transferencias de disco, parametrizas un software, pero no tienes ni idea de qué máquina física hay detrás de la máquina virtual.
Una industria que apenas nace
Curioso cómo en 20 años el software ha pasado de ser accesorio a lo único que existe en muchos casos. Siento que el software no tiene techo, que es una industria que apenas está naciendo y que, combinada con el Cloud, no parará de sorprendernos los próximos años.
El software es el mundo de las ideas, de la creación, y está todo por hacer.
