Durante la mayor parte de mi vida profesional mi labor era la de buscar lo que falta: en el software, en la organización, en los productos, en la venta; buscar lo que nos faltaba en cada área. Esta obsesión hace que las empresas, los productos y la organización, año a año, sean más grandes y complicadas. Cuando siempre estás añadiendo cosas a lo que tienes, evidentemente todo se hace más complicado, burocrático y lento.
Con mi desarrollo en el área de diseño empiezo con otro tipo de preguntas: ya no sólo pienso en ¿Qué falta?, sino que pienso ¿Qué sobra?. Da igual que sea la organización, una hoja de Excel, un producto que desarrollamos o un procedimiento; siempre me paro a pensar: vale, falta por hacer esto, pero ¿qué puede dejar de hacer?, ¿qué sobra?, ¿cómo puedo simplificar esto?
Piénsalo: dedica una pequeña parte de tu tiempo a pensar qué cosas puedes dejar de hacer, qué puedes suprimir de un proceso, qué columna puedo borrar de esta Excel, y te sorprenderás de los resultados.
Este post va sin foto :)