5 Pasos para conseguir cambiar hábitos.

Camino hacia la cima de un monte

Una de las cosas que más nos cuesta a todos es "cambiar": se dice que cuando tenemos un mal hábito, una vez adquirido, es imposible de borrar. Conocerse a uno mismo y tratar de pulir o cambiar hábitos es algo sumamente complicado. Semestre tras semestre realizamos feedback donde nos comprometemos a cambiar hábitos para intentar mejorar; los resultados son siempre bajos, y aunque sepamos que debemos cambiar, nos cuesta mucho modificar hábitos.

1. Visualiza

¿Qué quieres conseguir? ¿Lo tienes claro? Imagina el resultado, piensa en lo que quieres lograr, imagínate ese momento, piensa en él. Cuanto más clara sea la imagen mental, más efectivo es el proceso. La mente es una verdadera caja de sorpresas: simplemente con imaginar el objetivo abre las puertas a la consecución del mismo.

Para mí hay un ejemplo claro de esta visualización: cuando vas en moto, si miras hacia el punto de la curva donde te encuentras, es muy posible que te caigas; siempre debes mirar hacia la salida de la curva. Es como si, cuando focalizamos nuestro pensamiento en la salida de la curva, la moto se comportara sola y supiera lo que tiene que hacer para llegar allí. Visualiza el fin, la salida de la curva, y conseguirás llegar a algún sitio.

2. Compromiso

Comprométete en público: escríbelo, cuéntalo, crea presión positiva para conseguir tu objetivo. Una vez hagas pública tu meta, verás que la presión te estimula a trabajar en la dirección fijada, pues a nadie le gusta fracasar. Por ejemplo, en el caso de los compromisos de cambio de feedback, te comprometes con tus compañeros para realizar ese pequeño cambio. Es difícil, cuesta, pero el compromiso nos ayuda a conseguirlo.

Necesitamos un compromiso explícito para lograr unos resultados.

3. Fija un plazo

Los objetivos tienen que tener plazos: debes apuntarlos y comprometerte a ellos. No vale lo de "empiezo mañana", "ya veré", "bueno, lo veré para el año que viene". Los compromisos con los plazos son básicos y necesarios. Si no tenemos plazo no tenemos compromiso, y si no tenemos compromiso no cambiaremos.

4. La regla del 21

Hasta hace bien poco en la TV había un programa que se llamaba 21 días. Pues bien, los 21 días no eran casualidad: según las técnicas asiáticas, cuando repites un hábito más de 21 días seguidos logras que se acabe integrando en ti. El hábito hace al monje —madrugar, ir al gimnasio, trabajar, nuevos horarios—; a los 21 días nuestro cuerpo y nuestra mente lo integran. Si durante 21 días seguidos haces algo, al principio te cuesta un esfuerzo terrible y después, realmente, ese esfuerzo es mucho menor.

5. Pásalo bien

Disfruta del proceso. Hay que disfrutar, ver los cambios como algo normal, como un reto, nunca como un sacrificio. Cuando no disfrutas, no lo consigues; por tanto, si vamos a empezar algo con lo que no somos capaces de disfrutar, lo mejor es NO EMPEZAR.