Uno de los principales malentendidos alrededor del software libre es pensar que "libre" equivale a "gratis". No es así. En el preámbulo de la licencia GPL se explica con claridad: cuando hablamos de software libre, hablamos de libertad, no de precio.
Qué protege realmente el software libre
El software libre se apoya en cuatro libertades básicas:
- La libertad de usar el programa con cualquier propósito.
- La libertad de estudiar cómo funciona y adaptarlo a tus necesidades.
- La libertad de distribuir copias para ayudar a otros usuarios.
- La libertad de mejorar el programa y compartir esas mejoras con la comunidad.
En dos de esos puntos, el acceso al código fuente es una condición imprescindible.
Libertad sí, gratuidad no necesariamente
El hecho de que el software libre pueda compartirse no significa que deba ofrecerse sin coste. Al contrario: si quienes lo desarrollan, implantan o mantienen no pueden sostener su trabajo, el ecosistema pierde fuerza y recorrido.
Para que el movimiento prospere hace falta un modelo económico detrás. El software libre consiste en compartir conocimiento y ampliar libertades, no en negar que haya valor, esfuerzo y servicios por los que merezca la pena pagar.